La gran sorpresa que la felicidad entrena no existe y la infelicidad eterna tampoco.
Muchos pensamos que el cerbero (la parte que llamamos alma) busca la felicidad, sin embargo el cerebro no busca la felicidad, prefiere la tranquilidad y el sosiego.
La felicidad; no es más que una emoción y, por tanto, es un estado TRANSITORIO. La felicidad es básicamente la ausencia del miedo, como la belleza es la ausencia del dolor.
Encontramos la felicidad en el camino que recorremos mientras la buscamos, en cada paso que nos aproxima hacia ella y no tanto al alcanzar el destino. En el aprovechamiento de cada instante de felicidad que los avatares de nuestra existencia nos .permitan. Así pues, observamos con perspectiva cierta distancia los grandes acontecimientos y no olvidemos de disfrutar de las pequeñas cosas.
No seria de más recordar: que un vaso de vino no hará sentir muy bien; dos vasos de vino nos hará sentir maravillosamente. Pero cien vasos de vino no nos vamos a sentir cien veces mejor. Nos sentirá peor.
Una de las maldiciones de la riqueza (económica, sumamente enorme) es que decepciona ya que no proporciona lo que se esperaba de ella,
EDUARDO PUNSET








